jueves, 2 de diciembre de 2010

De verdad, quiero dejarte en paz.

En serio, quiero dejarte en paz para que me dejes en paz.

Porque sé que es la única manera; porque, aunque no lo crea en lo más profundo de mi corazón, tengo que entender que es la mejor solución.


Quiero, de verdad, aprovechar esos baches en los que te siento lejos e imposible, para que te vuelvas aún más lejano e imposible.

Quiero, de verdad, aprovechar los baches en los que no se me vuelve terriblemente doloroso ser yo la que estoy lejos, para poder irme más lejos aún.


De verdad, quiero que estés lejos.

De verdad, quiero que sigas siendo imposible.


Para no dejar mi puerta abierta, con la excusa de que olvidé que tal vez intentarías entrar.

Para no mirar con ansias el teléfono, con la esperanza que sucumbas y decidas llamar.

Para no pedir secretamente que te vuelvas débil y me vengas a buscar.

Para no olvidar que algo en el pecho me dice que lo deje todo y sea yo la que te vaya a buscar.